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Hola

Welcome to my blog. I document my adventures in travel, style, and food. Hope you have a nice stay!

Laura y la bici en la que le dijeron que no iba a llegar a ningún lado.

 

Segunda entrega de esta edición especial de cicloviajeros, dos ruedas, dos pedales y muchas ganas.

Laura es española, tiene 24 años, graduada en Economía y Periodismo, ya está de regreso en Madrid, pero estuvo por tres meses recorriendo el Sudeste Asiático en su bici, una bici en la que le dijeron que no iba a llegar ni a la vuelta de la esquina. Luego del viaje ha decidido hacer "vida normal" por un tiempo y está en búsqueda activa de trabajo.

 

 

¿Cómo surge tu vínculo con la bici? ¿Hace cuánto tiempo que andas? ¿Te mueves en la ciudad diariamente en ella?

La bici siempre me ha gustado, nunca había hecho rutas largas pero me gustaba salir al campo de vez en cuando. Cuando me fui de Erasmus ( a estudiar un año en el extranjero, en Letonia exactamente) me compré una bicicleta para usarla habitualmente.

Después de esa experiencia estuve viviendo en Ámsterdam, conocida como la capital mundial de la bici, y ahí por supuesto la usaba a diario. Cuando puse fin a mi etapa en esa ciudad estaba un poco perdida, no quería incorporarme de nuevo al mundo laboral, quería viajar, conocer mundo. Así que decidí emprender un viaje en solitario de tres meses por el Sudeste Asiático con la bicicleta como medio de transporte. Esta experiencia, sin duda ha cambiado mi vida.

Ahora mismo he vuelto a Madrid, una ciudad que como sabréis está llena de coches y no está demasiado adaptada a la bicicleta, aunque es cierto que ha mejorado mucho en estos últimos años. Aún así, tengo aquí mi bici y me muevo diariamente con ella.

 

 
 

¿Tu bicicleta tiene nombre? ¿Cómo surge?

Se llama Pegasus, le puse el nombre cuando realicé mi primer viaje de cicloturismo. En la mitología griega Pegaso era un caballo que tenía alas, y así es como me siento yo cuando monto en bicicleta. La libertad que me transmite es casi como volar, por ello, decidí hacer una pequeña alteración del nombre y llamarle Pegasus.

 

 
 

¿Cómo llegaste a la idea de hacer cicloturismo?

Hace tres años, mientras estudiaba en Letonia, un amigo me propuso volver a casa en bicicleta. Yo le decía que estaba loco, que una bici es para dar un paseo, pero que era imposible realizar los más de 1500 km que nos separaban de nuestro destino. Pero yo, que soy muy fácil de convencer, acepté el reto y me di cuenta de que viajar en bicicleta te aporta muchas más cosas de las que me podía imaginar.

 

 
 

¿Cómo te acondicionaste tú y tu bici para el viaje?

En el primer viaje teníamos un presupuesto muy ajustado, éramos estudiantes y no podíamos gastarnos mucho dinero. Compramos unas bicis de segunda mano y recuerdo que fuimos a una tienda especializada y nos dijeron que con lo que acabábamos de comprar no llegaríamos a ninguna parte, que teníamos que cambiar prácticamente todas las piezas. Nos daban un presupuesto muy elevado que no podíamos afrontar. Decidimos tentar a la suerte y dejar las bicis tal y como estaban. Compramos unas alforjas de segunda mano y ya está, estábamos listos para el viaje.

Este último viaje lo he hecho con la misma bicicleta. Sí, con esa con la que me dijeron que no llegaría a la vuelta de la esquina. Le hice algún pequeño cambio como por ejemplo poner un sillín un poquito mejor y poco más. También cambié las alforjas porque las anteriores no tenían un ajuste cómodo a la bici.

Respecto a mi, me hubiese gustado ponerme en forma unos meses antes del viaje, hacer salidas regulares y que mi cuerpo se fuese acostumbrando, pero no me dio tiempo. Solo pude salir un día antes de comenzar el viaje y ni siquiera pude hacerlo con material. Así que el propio viaje me sirvió para ponerme en forma.

 

 
 

¿Cuál fue el mejor paisaje que viste?

Es difícil responder a esta pregunta y quedarme solo con un paisaje. Aunque sin duda, uno de los mejores paisajes que he visto fue en Laos, cerca de Takhet, en una zona donde de repente te introducías en una carretera prácticamente sin tránsito y a los lados se elevaban unas montañas rocosas repletas de vegetación. La verdad que los paisajes en estos países son asombrosos.

 

 
 

¿La mejor ciudad para andar en bici hasta ahora?

Ámsterdam, sin lugar a dudas. Bueno, en verdad cualquier ciudad de los Países Bajos, están todas tan bien adaptadas y cuentan con tantas infraestructuras que es una maravilla. Ojalá el resto de países copien esto.

 
 

¿Tuviste problemas al pasar por alguna frontera?

Las fronteras en el Sudeste Asiático son muy conocidas por el alto nivel de corrupción. En todas las que pasé tuve que pagar dólares de más sin ningún motivo. La peor fue la de Laos a Camboya. Nos pedían tres dólares por ponernos el sello de salida del país, algo que es ilegal. Yo me negué a pagarlo y el policía me aseguró que estaba bien, que siguiese. Me sorprendí mucho por la facilidad del asunto cuando en internet había leído que era casi imposible librarte de ese pago porque los policías eran muy tercos. Seguí por ese pasillo conocido como tierra de nadie, donde no estás ni en un país ni en otro, y cuando fui a entrar a Camboya me dijeron que no tenía el sello y que no podía pasar. Vamos, que el policía se había reído de mí.

Me tocó volver al lado de Laos, y tras media hora siendo ignorada (porque lo peor de todo era que los policías ni siquiera te miraban a la cara, se iban a tomar un café, te dejaban ahí) decidí pagar ese sello ilegal sabiendo que estaba contribuyendo a la corrupción del país y que ese dinero se quedaría en el bolsillo de ese policía.

 
 

¿Cuál ha sido el desafío más grande que has tenido que superar en el viaje?

Esto también sucedió en Laos. Uno de los días decidí seguir una ruta a orillas del Mekong, sabía que sería mucho más interesante que ir por la carretera principal y tener que lidiar con el tráfico. Fueron 90 kilómetros duros porque los caminos estaban regular, pero mereció la pena porque el paisaje era increíble y apenas pasaban coches. Algún que otro perro me había perseguido e intentado morder pero lo había superado y nada había pasado. Cuando estaba a diez kilómetros de mi destino, ya cansada y con ganas de llegar, me di cuenta que esos diez kilómetros eran una montaña. Pensé que no pasaba nada, por mucho que tuviese mucha pendiente tan solo eran eso, diez kilómetros. Lo que no me esperaba era que como habían sido épocas de lluvias el camino era intransitable, imposible montar en bici, todo grietas por las que apenas cabía una persona andando. Estuve dos horas y media empujando la bicicleta montaña arriba, me caí un montón de veces y no me crucé a nadie, estaba claro que la gente local sabía en qué condiciones se encontraba la montaña. Pero bueno, lo superé y recuerdo perfectamente el rico plato de arroz que comí en cuanto llegué para recuperarme del esfuerzo.

 
 

¿En algún momento pensaste en dejar la bici atrás?

En algún momento me sentí más cansada de lo normal, o con ganas de relacionarme más. Y sí, es un pensamiento que en algún momento se te pasa por la cabeza, pero nunca de una manera real.

 
 

¿Cuál fue el lugar que te recibieron mejor?

Ha habido tantos, pero yo creo que fue una familia en el sur de Tailandia. Quedaba alrededor de una hora para que anocheciese y yo estaba medio perdida por unos caminos muy alejados de zonas turísticas. Un coche se paró a preguntarme en un medio inglés medio tailandés hacia dónde me dirigía, que se iba a hacer de noche y en ese camino no había ningún pueblo en 20 kilómetros. Además, estaba lloviendo y todo estaba embarrado. Llegó otro chico, que hablaba muy bien inglés y me explicó lo que el hombre del coche me estaba intentando contar. Me ofreció quedarme esa noche en su casa con él y con su hermana y al día siguiente montaríamos mi bici en su coche y me acercaría hasta la carretera principal para que no tuviese que ir por el camino embarrado. Él iba en moto, y yo le iba siguiendo con la bici. Me prepararon una cena exquisita, su hermana me ofreció dormir en su habitación, me enseñaron el pueblo, me presentaron al resto de su familia. Me ofrecieron todo y más, como siempre hacían las familias de estos países. Es indescriptible lo bondadosos que son.

 
 

¿Tienes en mira realizar otro viaje en bici?

Mi sueño es dar la vuelta al mundo en bicicleta, todo el mundo que me conoce un poco lo sabe. Sé que es algo que en algún momento voy a realizar, y espero que sea más pronto que tarde.

Pero a más corto plazo tengo intención de hacer un viaje este verano, posiblemente por España, pero todavía quedan muchos detalles que programar.

 
 

Un consejo para alguien que esté pensando en hacer un viaje como el tuyo:

Deja el miedo atrás, miedo a lo desconocido tenemos todos, pero una vez que llegas al destino te das cuenta de que no es tan diferente, y te adaptas muy rápido.

Además, pueden surgir imprevistos, claro que sí, pero al final acabas encontrando solución para todo. Y la gente te ayuda, yo creo que lo más bonito que me llevo del viaje es cómo la mayoría de las veces he tenido a gente ayudándome y cómo la gente me ha ofrecido todo lo que tenían.

 

 

Más sobre Laura:

Instagram: @dosruedasdospedales

 
Andrés, 44 años, Argentina

Andrés, 44 años, Argentina